¿Cómo acompañar a los hijos cuando los padres se separan?
¿Cómo acompañar a los niños cuando los padres se separen?
Dar la noticia, las preguntas, primeros momentos… te contamos cómo comunicar y ayudarles emocionalmente en este duelo.

La separación de una pareja es un proceso delicado y complejo, especialmente cuando hay hijos de por medio. Hay que entender que cada familia es única, con sus propias dinámicas y necesidades. Sin embargo, existen pautas y recomendaciones generales que pueden facilitar esta transición para que los niños comprendan la situación y sientan el apoyo de ambos padres.
Nosotras acompañamos a familias en esta situación a menudo y sabemos que tanto el momento de la noticia como los primeros meses son claves para que los hijos lo puedan transitar de la mejor manera.
A continuación, compartimos algunas claves para comunicar a los hijos la decisión de la separación de manera adecuada y cuidadosa y acompañarlos en este duelo. Y si eres profesional de este campo te puede servir para acompañar a las familias en este momento de sus vidas.
Una de las primeras consideraciones es cómo y cuándo comunicar la noticia.
Antes de nada, algo muy obvio: por supuesto han de estar seguros de la decisión y de que no habrá marcha atrás. No vamos a marear a los niños ni a los adolescentes.
¿Quién da la noticia?
Es crucial que ambos padres estén presentes durante esta conversación, evitando que uno de los dos la realice en solitario. La comunicación conjunta transmite a los hijos una imagen de unidad y evita que uno de los padres se perciba como “responsable” de la separación. La idea es comunicar que esta es una decisión tomada por ambos, aunque en realidad pueda no haber sido así.
Es importante transmitir este mensaje para prevenir que los hijos se sientan inclinados a “tomar partido” o culpabilizar a uno de los padres. Lo que, sobre todo, les hace daño a los niños, ya que luego sienten que traicionan, que son malos hijos, malas personas..
Más allá del malestar que uno pueda sentir, hay que entender que, en este momento de dar la noticia, el foco está puesto en los hijos, son ellos los protagonistas y por tanto son sus necesidades y no nuestras emociones las que han de primar.
¿Qué se dice? La responsabilidad compartida y la importancia de la neutralidad.
En el momento de hablar con los hijos sobre la separación, debe “dejarse en claro que nadie tiene la culpa: ni los padres ni, especialmente, los hijos”.
Aunque pueda parecer evidente, los niños tienden a asumir cierta responsabilidad o culpa en los conflictos de los adultos, por lo que es fundamental que comprendan que su papel no ha sido causa de la separación.
Los padres deben ser cuidadosos al expresar que, aunque la relación de pareja ha llegado a su fin, su papel como padres sigue vigente. Ambos seguirán siendo figuras permanentes y de apoyo en la vida de sus hijos, y esto no cambiará. Es decir, siempre estaremos aquí con vosotros los dos.
Es aconsejable que los padres eviten expresiones que puedan resultar ambiguas o dar pie a malentendidos, como decir que «los papás ya no se quieren». Para los niños, este tipo de declaraciones puede generar un temor a que exista la posibilidad de que a ellos puedan dejar de quererlos en el futuro si se discute o se cansan. Se puede hablar de que se quieren, pero no desean convivir más y de que. aunque no están juntos como pareja, ambos se preocupan profundamente por el bienestar de sus hijos y desean que ellos estén bien.
¿De qué hay que hablar?
Durante la conversación inicial y en los primeros días, los niños van a preguntar y querer saber sobre los cambios que va a suponerles. Ellos no lo han decidido, pero pueden decidir sobre lo que a ellos les implica. Es importante ofrecer explicaciones claras y honestas sobre los cambios prácticos que sucederán.
Sin embargo, no se recomienda saturar a los hijos con información desde el inicio; es mejor ir abordando sus dudas conforme vayan surgiendo. Aspectos como el lugar donde van a vivir con cada uno de los padres, la nueva organización de las rutinas y otros cambios logísticos deben ser tratados de manera progresiva y adecuada para la edad de los hijos.
Para los hijos de mayor edad, es posible involucrarlos en algunas decisiones logísticas, como cuestiones de convivencia, sin que esto signifique una carga de responsabilidad sobre ellos. Nos referimos a que por ejemplo entre todos piensen cómo pueden organizarse mejor para poder disfrutar de ambos padres.
Sin embargo, es esencial evitar que sientan que deben elegir entre uno de los padres. La elección sobre con quién quieren vivir puede generarles un conflicto emocional, al crear la sensación de traicionar a uno de sus padres.
¿Y tras la separación? Por todos los medios posibles fomentar un vínculo respetuoso entre ambos padres
Para los hijos, es fundamental poder mantener un vínculo afectivo con ambos padres sin interferencias o tensiones innecesarias. Los padres deben evitar hablar negativamente del otro frente a los hijos, manteniendo un clima de respeto mutuo.
Es igualmente importante que los hijos sientan libertad para conservar recuerdos, fotos y objetos que refuercen su conexión con ambos, ya que estos elementos pueden proporcionarles estabilidad emocional.
Cuando la relación entre los padres es especialmente complicada, puede resultar útil buscar apoyo profesional para aprender a gestionar la situación. El acompañamiento de un terapeuta, especializado en estos temas, puede facilitar estrategias que protejan el bienestar emocional de los hijos y eviten que se vean atrapados en los conflictos de la pareja.
¿Qué necesitan los niños y adolescentes? Es esencial adaptarse a los tiempos y necesidades de los hijos.
Cada niño reacciona de forma diferente ante la noticia de la separación de sus padres, y es importante respetar sus tiempos de adaptación. No se debe esperar que los hijos asimilen los cambios al mismo ritmo que los padres, quienes probablemente han pasado por un proceso de duelo interno antes de comunicar la decisión.
En este sentido, es importante abrir espacios donde los hijos puedan expresar sus emociones libremente y contar con el apoyo de sus padres para sobrellevar sus propias etapas de duelo y adaptación.
¿Y las preguntas de después? Responder preguntas de forma coherente
Para evitar confusión y posibles contradicciones, los padres deben coordinar las respuestas que van a ofrecer a las preguntas de sus hijos.
Esta coherencia ayuda a los hijos a sentirse seguros y a no percibir inconsistencias en la información recibida. Las respuestas deben adaptarse también a la edad de los hijos: los niños pequeños pueden necesitar una explicación simple y concreta, mientras que los adolescentes pueden requerir respuestas más detalladas y ajustadas a su nivel de comprensión.
En el caso de que surjan preguntas sobre una nueva pareja o si ha habido terceras personas en el proceso de separación, es importante ser muy cautelosos. Estos temas no deben ser abordados con los hijos de manera directa, ya que pueden generarles estrés y sentimientos de lealtad dividida.
Es aconsejable que, si se va a presentar una nueva pareja, se haga una vez que la relación esté consolidada para evitar inestabilidad emocional en los hijos. Sobre esto, puedes ampliar información en un vídeo que tenemos sobre familias reconstituidas.
Finalmente, recordamos que cada familia es única, y los consejos anteriores pueden necesitar adaptaciones en función de las características específicas de cada caso. Por ello, si los padres encuentran dificultades o la situación resulta particularmente compleja, es recomendable acudir a un profesional. Repetimos que un terapeuta puede proporcionar las herramientas necesarias para gestionar la separación de una manera sana y para asegurar que los hijos reciban el acompañamiento y el apoyo emocional adecuados. Nosotras acompañamos y asesoramos antes de comunicarlo y después.
En resumen, comunicar la separación a los hijos es un proceso que debe realizarse de manera respetuosa, sincera y adaptada a las necesidades de cada familia. Recordemos siempre que el objetivo es preservar el bienestar emocional de los hijos y asegurarles que, aunque la relación de pareja ha cambiado, el rol de los padres sigue siendo estable y constante en sus vidas.







